14 ene 2010

Los Pozos de la Nieve del Pevidal (Monte Naranco)

Los otros dos pozos de la nieve del Monte Naranco están ubicados muy próximos a las ruinas de lo que antaño fue la aldea del Pevidal, en una ladera orientada al NE, más sombría que la opuesta orientada el mediodía, y en la dirección de la que soplaban los vientos más fríos, y con similares características a los del Cantu la Vara.



La fuente el Cantu


El picu El Paisano, desde El Pevidal
Tanto éstos como los del Aramo corresponden a un tipo de construcción muy antiguo y rudimentario, pudiendo diferir en sus peculiaridades arquitectónicas con los de otras regiones, donde podían llegar a ser pequeños edificios con forma de templete y elementos ornamentales, tales como capiteles y ventanas ojivales.

Los dos pozos de El Pevidal están muy próximos uno del otro, casi pegados. El pozo más grande (el más ancho), tiene un diámetro de unos 6 metros, siendo su profundidad actual de unos 4,5 metros, pero hay que suponer que la real tuvo que ser mayor debido a los sedimentos que se han ido acumulando en el fondo. Las paredes son de mampostería en seco y aún se pueden ver varios mechinales que pudieran quedar de los tiempos en que se construyó (agujeros donde se introducía una viga o trozo de madera como formando parte de un andamio). Por el borde del pozo se ven restos de lo que parece que fue un muro de piedra de poca altura, posiblemente con alguna abertura por donde meter la nieve que se empujaba ladrera abajo, y que pudiera tener también la finalidad de evitar que la luz solar alcanzase de manera directa la nieve almacenada.

El otro pozo, es más estrecho y más profundo, con un diámetro de unos 3,5 metros y una profundidad actual de unos 7 metros; al igual que el otro, la real debió ser también mayor.

Parece ser que estos dos pozos estaban techados y cubiertos, con una especie de tejado con teja curva y a dos aguas, apoyado sobre seis postes, que cubría y abarcaba a los dos.













[Las fotos fueron hechas en la nevada del mes de enero del paso año 2.009]

20 dic 2009

Un pequeño tesoro a la puerta de casa (15/12/09)

      Aprovechando estas primeras e inesperadas nieves del invierno, me acerqué a contemplar los pozos de la nieve del Cantu la Vara en el monte Naranco, en lo que debería ser su ambiente y contexto natural, es decir, la propia nieve. Aunque se hubiera agradecido que el espesor de la misma hubiera sido un poco mayor.
       En en Naranco hay dos pares de pozos de nieve: los del Pevidal y los del Cantu la Vara. Los primeros están por encima y muy próximos a lo que fue la aldea de El Pevidal, que quedó abandonada allá por el 1.955.
      El típico pozo de la nieve se caracterizaba por ser un “pozo seco”, revestido de muro de piedra, y con algún conducto de desagüe o similar en su fondo.
      Se conoce de la existencia oficial de los pozos de la nieve del Naranco por un acuerdo del Ayuntamiento de Oviedo, fechado en el año 1.640, por el que se fijaba el precio de venta de la nieve; y se contraba su suministro a un particular. Y allá por el mes de marzo de 1.887 en el periódico El Carbayón se anunciaba la nieve de los pozos de la nieve del Pevidal. También está constatada la existencia de al menos otros cinco pozos distribuidos por la Sierra del Aramo.
     Por el siglo XVIII los pozos de nieve ya eran numerosos por casi toda la Península, pero el consumo de nieve, y la construcción de pozos, estaba generalizado en España desde el siglo XVI. Se empleaba fundamentalmente con dos tipos de finalidades: culinarias (preparación de refrescos y sorbetes), y sanitarias (para aplicar en forma de compresa en los procesos febriles de cólera, tifus y escarlatina; además, en ciertos tipos de hemorragias, como sedante en congestiones cerebrales y en la meningitis y como analgésico en traumatismos, esguinces y fracturas).
     Hacia finales del siglo XIX la fabricación de hielo artificial tanto en Oviedo, Gijón y Avilés, debió terminar con la industria artesanal de la nieve en la Asturias central.
     Concretamente, los pozos de la nieve del Cantu La Vara, están situados aproximadamente a medio kilómetro de los otros y como su propio nombre indica, al pie de la peña del mismo nombre, en un lugar que se llamaba la Reguerada de Andines. Están separados entre sí por algo más de dos metros. El primero de los pozos, el más ancho, está al SW del otro, con un diámetro de unos 6,5 metros; su profundidad actual es de unos 4,80 metros aproximadamente, aunque la real debió ser mayor. El diámetro del otro pozo, el más pequeño, es de aproximadamente 3,60 metros; con una profundidad actual de 5,60 metros; tiene una especie de reborde de piedra a unos 30 centímetros de distancia del borde de la boca.
     El lugar en el que se encuentran ubicados es muy atractivo y silencioso. Hasta hace menos de un año, estos pozos estaban sumidos en el más completo olvido y abandono y en un lugar de difícil acceso, conociendo de su existencia apenas uno o dos ancianos de la zona, gracias los cuales Víctor (carismático personaje del Naranco) logró saber su posición más o menos exacta y abrir un precario sendero a través de la maleza y vegetación de monte bajo, procediendo al arreglo y recuperación de los mismos y su entorno.
     Por el propio valor arqueológico de los pozos, así como por el valor añadido que supone la escasez de los mismos en la región, y la gran proximidad de los mismos a la ciudad, es por lo que sin lugar a dudar podemos afirmar que ¡tenemos un pequeño tesoro a la puerta de casa!, sobre todo habida cuenta de que en otras regiones españolas, los pozos de la nieve están recuperados, restaurados, catalogados y protegidos, siendo objeto de numerosas visitas turísticas. Paradójicamente, todo lo contrario que aquí.
1.- Zona donde se encuentran ubicados los pozos, al pie del Cantu La Vara.


2.- Entrada a la zona donde están situados los pozos.





3.- Detalle de los pozos de la nieve
























* Aquí el enlace para ver un video:


 * Aquí, en Wikiloc, el track para G.P.S. para llegar a estos pozos, desde el picu El Paisano: